en un sendero tenebroso, entre los arboles de un bosque, iluminado tenuemente pol los rallos de la luna llena, caminan en fila de a uno unos frailes, visten con largas raídas y negras sotanas, cubren sus cabezas con capuchas negras y ciñen su cintura con un cordón grueso blanco y capuchas negras, no tienen cara solo dos ojos de color cian el primero de ellos lleva un candil encendido y el segundo toca una campana.